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Imagen representativa de la odontología en la tercera edad que muestra los cambios invisibles del envejecimiento bucal, como el desgaste dental, la sequedad oral

Odontología en la tercera edad: los desafíos invisibles del envejecimiento bucal

El envejecimiento no solo afecta a las articulaciones, la visión o la memoria. La boca también cambia con el paso del tiempo, aunque muchos de estos cambios se producen de forma silenciosa y progresiva. Por eso, la odontología en la tercera edad se enfrenta a desafíos específicos que suelen pasar desapercibidos hasta que aparecen molestias, dolor o dificultades funcionales.

Comprender cómo envejece la boca y qué problemas pueden surgir permite actuar a tiempo y mantener una buena calidad de vida durante más años.

Cómo envejece la boca con el paso del tiempo

A medida que envejecemos, los tejidos orales se vuelven más frágiles. El esmalte dental se desgasta, las encías pueden retraerse y la producción de saliva disminuye. Estos cambios no siempre generan síntomas inmediatos, pero sí aumentan el riesgo de problemas dentales y funcionales.

Además, en la tercera edad es frecuente que existan enfermedades sistémicas o tratamientos médicos que influyen directamente en la salud bucodental, complicando el diagnóstico y el tratamiento si no se realiza un seguimiento adecuado.

La sequedad bucal: un problema frecuente y poco visible

La disminución del flujo salival, conocida como xerostomía, es uno de los problemas más comunes en personas mayores. Puede estar relacionada con el envejecimiento, la toma de múltiples medicamentos o determinadas patologías crónicas.

La saliva cumple una función protectora esencial. Cuando falta, aumenta el riesgo de caries, infecciones, dificultad para masticar y alteraciones del habla. En estos casos, el abordaje desde la odontología conservadora resulta clave para preservar la estructura dental y evitar complicaciones mayores.

Desgaste dental y pérdida de estructura

Con los años, los dientes acumulan desgaste por el uso continuado, el bruxismo o hábitos mantenidos durante décadas. Este desgaste puede provocar sensibilidad, fracturas dentales y alteraciones en la mordida.

Muchas veces estos cambios se normalizan como parte del envejecimiento, retrasando la visita al dentista. Sin embargo, un diagnóstico precoz permite intervenir antes de que el daño afecte a la funcionalidad y a la calidad de vida.

Enfermedad de las encías en la tercera edad

La enfermedad periodontal es uno de los grandes desafíos invisibles en personas mayores. Puede avanzar sin dolor, provocando pérdida de hueso, sangrado, mal aliento y movilidad dental.

El seguimiento por especialistas en periodoncia es fundamental para controlar la inflamación, frenar la progresión de la enfermedad y conservar los dientes naturales el mayor tiempo posible.

Prótesis dentales: adaptación y mantenimiento

Las prótesis dentales son una solución habitual en la tercera edad, pero requieren controles periódicos. Con el tiempo, los cambios en el hueso y las encías pueden provocar desajustes, rozaduras o dificultades para masticar correctamente.

Una revisión profesional de las prótesis dentales permite mejorar la estabilidad, la comodidad y la función masticatoria, evitando lesiones y mejorando la calidad de vida del paciente.

Implantes dentales en pacientes mayores

La edad no es una contraindicación para los implantes dentales. Lo realmente importante es el estado general de salud, la calidad del hueso y una correcta planificación del tratamiento.

Cuando se indican adecuadamente, los implantes dentales pueden devolver seguridad al masticar, mejorar la nutrición y aportar una notable mejora en la autoestima, incluso en edades avanzadas.

Medicación y salud bucodental

Muchas personas mayores toman varios medicamentos de forma crónica. Algunos de ellos afectan directamente a la boca, provocando sequedad, alteraciones del gusto o mayor susceptibilidad a infecciones orales.

Por este motivo, la odontología en la tercera edad debe abordarse desde una visión integral, teniendo en cuenta la historia médica completa del paciente y adaptando cada tratamiento a su situación concreta.

Prevención y revisiones: la clave para un envejecimiento bucal saludable

En esta etapa de la vida, la prevención es esencial. Las revisiones periódicas permiten detectar problemas en fases tempranas, ajustar prótesis, controlar enfermedades de las encías y mantener una buena función masticatoria.

Cuidar la boca no es solo una cuestión estética, sino una parte fundamental de la salud general, la nutrición y el bienestar emocional.

Conclusión

La odontología en la tercera edad se enfrenta a desafíos que muchas veces no se ven, pero que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida. El envejecimiento bucal no debe asumirse como una pérdida inevitable, sino como una etapa que puede gestionarse con prevención y seguimiento profesional.

Con un enfoque personalizado y un control adecuado, es posible mantener una boca sana, funcional y cómoda durante toda la vida.

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